Este es uno de esos platos que te tienes que currar
durante uno de esos días en los que tienes que preparar la comida y no tienes demasiadas
ganas de calentarte la cabeza. Se trata de un plato hiperfácil, hipersimple,
pero ojo, también hipercalórico, pese a que la bechamel la he intentado hacer
bastante ligera.
Ingredientes (para 8 personas).
-5 o 6 patatas más bien grandes.
-Dos cebollas hermosas.
-Aceite y sal.
-Un paquete de queso rallado.
Para la Bechamel:
-1,5 litros de leche.
-90 gramos de mantequilla.
-90 gramos de harina
de trigo.
-Sal-
-Nuez moscada.
-Lo primero es pelar y cortar las patatas como si fuésemos a hacer tortilla de patatas (Buscando el tipo
de corte en internet para hacerme pasar por
alguien culto, he encontrado que los que entienden de cocina llaman
patatas chips a este tipo de patatas cuando tienen un grosor de un milímetro, y
de tipo Ana si tiene tres milímetros de Grosor. Visto el vacío legal que existe
entre el formato de patata con un milímetro y tres, diré que las cortéis como
os de la gana, pero cortadlas bien e intentad no cortaros nada vosotros).
-Con las dos cebollas, igual, se pelan y se cortan en
Juliana (este tipo de corte ni me he preocupado en buscarlo, porque al final
voy a tener que contratar un bufete de abogados para saber a qué tipo de corte
corresponde el que yo hago).
-Con el aceite bien caliente, echamos la cebolla y movemos
bien, y en unos minutos añadimos las patatas, y las vamos moviendo de vez en
cuando hasta que se frían bien. Cuando estén casi fritas le añadimos un poco de
sal.
-Cuando las patatas se hayan frito, las sacamos de la sartén
con una espumadera y las colocamos en una fuente para hornear que sea más bien
alta. (Yo las aplasto bien para que la cosa se vuelva consistente, porque de lo
contrario corremos el riesgo de que al servirlas, se desmoronen).
-Dejamos apartada la fuente con las patatas y preparamos la
bechamel. Para ello, en un cazo ponemos a calentar la leche hasta que hierva.
Mientras tanto, derretimos la mantequilla en una sartén profunda. Cuando la
mantequilla esté completamente derretida, añadimos la harina para que se cueza,
para lo cual removeremos de forma enérgica con una paleta de madera, para
evitar que se nos queme. Este paso es importantísimo y hay que tener mucha
paciencia, ya que de él depende que la bechamel sea un éxito o un fracaso,
porque si nos queda la harina cruda, la bechamel, y por ende, el plato, no se
lo querrá comer ni el tato.
-Cuando la harina esté bien cocida, añadimos la leche, que a
estas alturas debería estar hirviendo, o
a punto de romper a hervir. Ayudándonos de una varilla de batir vamos
moviendo enérgicamente para ir deshaciendo los grumos. (No os asustéis si la
cosa adquiere un aspecto un poco escatológico al principio, que es normal, al
final, trabajando bien la bechamel, la
cosa queda perfecta).
-Cuando empiecen a aparecer las primeras burbujas, es el
momento de añadirle la sal y la nuez moscada… y seguir moviendo hasta que
estemos a punto de estampar la sartén contra la pared… pero no, seguid
moviendo, que ya queda poco… vosotros seguid moviendo hasta que espese a
nuestro gusto.
-Cubrimos las patatas que teníamos en la fuente con la bechamel
y a continuación ponemos encima el queso
rallado. La fuente, según está, la
llevamos al grill, donde la dejaremos de 6 a 10 minutos dependiendo de
la potencia que tenga el grill. (Estad pendientes que algunos hornos abrasan
con el grill, que yo sé de uno que fue a hacer picatostes y le salieron
Scotch-Brite).
-A comer!!! Qué
aproveche!
SUGERENCIAS:
- Si no queréis pasaros media hora luchando con la bechamel, podéis hacerla con 20-25 gramos mas de harina y de mantequilla, teniendo en cuenta que lo que ahorraréis en tiempo, lo gastaréis en quemar las calorías extras que le estaréis metiendo.
- Si cortáis unas salchichas en trocitos y las ponéis entre la patata y la bechamel, pasándolas por la plancha previamente, la cosa está todavía mas rica.

Me harté de comer patatas al horno parecidas a la receta y otra versión con pasta en mis meses en Finlandia.Allí es algo muy normal;también las patatas cocidas o el arroz.Nada de condimentos,soso a más no poder.
ResponderEliminarLlevo sin comer patatas así desde hace lo menos seis años y pico.Hazte una idea del asco que llegaron a darme,aunque poco se podía pedir por un menú de 2`50 euros.
Comida hipercalórica para pasar el frío lo mejor posible... lógico.
ResponderEliminarYa,pero lo poco gusta y lo mucho cansa.
ResponderEliminarPor cierto,busca lo que es "la pizza Berlusconi".jajaja