domingo, 2 de noviembre de 2014

Magdalenas de Limón y Canela.

Ingredientes (Para unas 12 magdalenas).


-3 huevos medianos.
-175 gr. de azúcar.
-60 ml deleche.
-190 ml de aceite de girasol.
-210 gr. de harina.
-1 sobre de levadura.
-Una pizca de sal.
-Canela molida.
-Ralladura de limón.
-Azúcar para la parte superior de las magdalenas.

Preparación.


Lo primero que os aconsejo es que preparéis todos los ingredientes, pesados y medidos para que, en el momento de ir a preparar las magdalenas, no perder tiempo.

Una vez preparados todos los ingredientes, los dejamos media hora para que se atemperen, pues no es recomendable utilizar los ingredientes fríos.

A continuación, batimos los huevos con la varilla de la batidora, a velocidad lenta, y una vez batidas, añadimos el azúcar.

Cuando la mezcla de huevo y azúcar tenga una consistencia homogénea, añadimos despacito y sin dejar de batir, el aceite y la leche y seguimos mezclando.

Una vez bien homogeneizado todo, añadimos una mezcla con la harina tamizada, la levadura, una pizquita de sal, la ralladura de limón y la canela molida.

Continuamos batiendo despacito los ingredientes hasta que la pasta adquiera una consistencia homogénea y sin grumos, y finalmente batimos todo a máxima potencia durante 4-5 minutos.

Colocamos los moldes de las magdalenas en una bandeja para magdalenas, o en vasitos metálicos para flanes. (Yo he puesto 6 moldes de silicona, y 6 de papel, y los resultados han sido mucho más profesionales usando los moldes de silicona).

Rellenamos los moldes ¾ partes con la masa de las magdalenas, y los metemos un par de horas en la nevera para que, cuando las metamos en el horno, suban y no se queden planas.

Precalentamos el horno a 250º C, añadimos un poco de azúcar en la parte de arriba de cada magdalena, y las metemos en el horno durante 15 minutos a 220º.

Las dejamos reposar hasta que se enfríen, y… ¡¡¡a comer!!!








viernes, 25 de julio de 2014

Tontería Espacio-Temporal.



-¡¡¡Mamá, me voy a ver a Mozart, que tengo clase de Piano y voy a llegar tarde!!!- Exclamó Gaby con júbilo, mientras ponía la fecha en el panel de control de la máquina del tiempo. 27 de Junio de 1775.


-¡Vale hijo, pero ponte una rebequita por si refresca!- Le contestó la madre. –Pero antes bébete el zumo ya, que se le van las vitaminas, y recuerda las normas. Sólo asiste a sus clases, nada de cambiar nada, no como la última vez. Y ponte el traje mimético de la época, no vayas disfrazado de Romano como el día que fuiste a la Prehistoria a conocer a Miguelón.


Claro que Gaby recordaba las normas, pues había aprendido la lección tras su última trastada. La cosa es que lo había hecho con toda la buena voluntad del mundo, pero el audífono que le regaló a Beethoven, a punto estuvo de destruir parte del legado musical posterior a 1800, ya que al empezar a oír con claridad, Beethoven dejó de componer por recomendación expresa de su cuñado, el cual le dijo que no tenía ni idea de música, y que se dedicase a sexar pollos. Como no sabía qué era eso de sexar, se pasó a la alta cocina, convirtiéndose en un prestigioso chef , llegando a regentar un restaurante con dos estrellas Michelín.


Las reglas eran sencillas. Se podía retroceder a placer en el tiempo, pero nada de alterar las cosas, modificar ningún parámetro ni arrojar desperdicios. Un simple pañuelo de papel en el suelo podría desencadenar una epidemia y extinguir a la raza humana. Por no hablar de las innumerables gamberradas que ocurrieron al principio. (Como cuando un graciosillo añadió colacao a la leche con la que se bañaba Cleopatra, y tras su baño casi la destierran por brujería).


Gaby entró en la máquina y, tras varios destellos y un sonido sordo, apareció en el punto temporal señalado. Estaba en la casa de Mozart. Se miró en un espejo de la enorme mansión del músico y se vio así mismo como un aristócrata de la época, con la cara pintada de blanco y esa enorme peluca blanca.


Asistió a la clase sin contratiempo alguno, y tras finalizar, tomó rumbo a su época, sin percatarse de que se le había caído su MP-3 al levantarse de su asiento. Cuando terminó de ajustar los parámetros de su máquina del tiempo, un Opel Calibra tuneado, y volvió al año 2130, se encontró con una patrulla dela Guardia Civil esperándole con gesto serio.


-¿Qué se le ofrece, agente?- Preguntó Gaby inocentemente, pero con la sensación de que algo no iba bien.

-Esta vez la has liado parda, chaval. Quedas detenido por infringir, otra vez, el artículo 4 de la ley de viajes espacio-temporales del año 2103.- Le dijo el Agente Chamorro con una sonrisa socarrona.- Has modificado el pasado y destruido la música.- Añadió el Sargento Gervasio.

-¡¿Qué?!- Exclamó asustado. –Yo no he hecho nada.-Sentenció.

 -Olvidaste tu MP-3 y cambiaste la línea temporal de la música y de la Vichisoysse. Mozart consiguió encenderlo y al escuchar a Kiko Rivera y a Pitingo, varió todas sus composiciones, de modo que fue juzgado por hereje y condenado a morir en la hoguera.


-Mierda, otra vez.- Dijo mientras se lo llevaban al centro penitenciario de infractores reincidentes, donde debería permanecer cuatro horas en el rincón de pensar.

Gaby estaría en casa para la cena, pero en su mente habrían pasado cuarenta años, ya que el hilo musical del rincón de pensar, formado por una horrible combinación de versiones de Pitingo y los Chunguitos, conseguía que cambiase la noción del tiempo.

Ya no volvería a ser el mismo…


sábado, 5 de abril de 2014

Enredarse en las redes sociales.


Hoy, tras varios años sin hacerlo, he vuelto a comprar un periódico de los de toda la vida, de los de papel. 

Lo he comprado en una cafetería, y cuál ha sido mi sorpresa que, al ir a pagarlo, el camarero me dice 1,80. Pensaba que me estaba vacilando, y le he contestado “No, 1,77 descalzo, pero gracias”. El hombre no ha pillado la broma, o bien se ha hecho el loco, pero la cosa es que le he dado dos euros, y me ha devuelto una moneda de veinte céntimos.

La cosa es que, mientras abría la boca para protestar, casualmente un atisbo de inteligencia ha pasado por mi cabeza, y ha arrojado un poco de luz sobre mi neurona de la mala uva, que esta mañana, parece ser, se ha levantado con ganas de diversión.

Así pues, una fuerza en mi interior me ha empujado a mirar el precio en la portada, y así es. El periódico en cuestión sale a 3 céntimos la página, es decir, que la página sale a duro de los de antes. “Joder”, me he dicho, “espero que al menos escriban algo interesante”.

He empezado a leer el periódico por el final, por donde se empiezan a contar las grandes gestas, y por donde todo buen onanista que se precie, empieza a “leer” la Interviú.

Pues bien, por lo visto, el periodista Ernesto Sáenz de Buruaga debe tener una columnilla en tan ilustre última página, o quizás ha dado la casualidad que hoy le ha tocado a él. No lo sé. La cosa es que la he leído. “Mi apellido”, rezaba el título. “Qué feo”, he pensado yo, pero aún así, he decidido leer la columnilla.

Hablaba de la primera vez que ese señor fue al cine, y que quedó traumatizado con Bambi. Pues bien, si esos padres, en lugar de dejar a ese pobre niño, vivir con ese trauma, le hubiesen llevado a un buen psicólogo o terapeuta, a lo mejor le habrían arreglado y no escribiría las gilipolleces que escribe. Aunque tengo serias dudas sobre eso.

Resulta que el buen señor, nótese el tonillo irónico del adjetivo, a parte de demostrar lo culto que es por saber disfrutar de las películas de Marisol, Concha Velasco, y compañía, ha aprovechado una vez más para arremeter contra las redes sociales, dejando claro que antes se vivía mejor, cuando veían esas películas del oeste y romanos, libres de cualquier tipo de estereotipo y sin apenas prejuicios, cuando los niños se abrían la cabeza sin consecuencias legales, y que los puntos de sutura en la cabeza se lucían con orgullo. Que los que contamos lo que nos va ocurriendo en nuestro día a día en una red social, es porque tenemos una vida vulgar. Y claro, me he encendido.

Una de las cosas que menos me gusta en las personas es la falta de humildad. El creerse mejor que otro por llevar un tipo de vida que ellos consideran el correcto. Por desgracia, hay gente que no contenta con llevar una vida aburrida, y cíclica, parece creerse con el derecho de juzgar lo que hacen los demás. Son esas personas, que viven ancladas en las constumbres que recuerdan con la nostalgia rancia de los que no son capaces de adaptarse a los nuevos tiempos, aunque, y esto es lo más gracioso de todo, sin aportar ningún tipo de argumento, recurriendo al típico “esto es así porque siempre ha sido así”.
Puede que me equivoque y el señor Ernesto tenga razón en sus ideas, y lo de las redes sociales sea una gilipollez, y sea mucho mejor bajarse al bar, meterse siete u ocho quintos de cerveza mientras se socializa uno viendo un partido de fútbol, o mientras acude a un burdel a recrearse con las artes amatorias de alguna pobre víctima de la trata de seres humanos... ¡Huy!, que demagogia más bonita me está saliendo para contestar a otra, ¿no?

En fin, a lo que voy. Llevo ya unos cuantos años metido en internet, he tocado todos los palos, desde moderar un foro hasta tener unas cuantas cuentas de Twitter, pasando por Tuenti (si, lo confieso, yo también fui Tuentín), Facebook, e incluso hice mis pinitos en Google + y algunas otras redes inconfesables.
Gracias a ellas, he vuelto a tener contacto con gente con la que compartí momentos muy bonitos de mi vida hace muchos años, y a los que me ha alegrado mucho encontrar. Y cuando hablo de muchos años, me refiero a gente de la que llevaba sin saber más de 25 años. Mis compañeros de los siete colegios en los que estuve siendo niño.

Pero, lo más importante, he conocido a mucha gente. Si, lo digo con todas las letras. CONOCIDO. “Pueden mentir”, me dice la mayoría de las personas a las que les expongo mi razonamiento. ¡Nos ha jodido que si pueden mentir, como que los del bar no mienten!, pero claro, te mienten a la cara, que es más sangrante.

Bajo mi punto de vista, las redes sociales son una herramienta cojonuda para encontrar a gente afín a tus gustos, ideas e intereses…e incluso para quedar y echar un polvete de vez en cuando, aunque ese no es mi caso, que conste. ¿Por qué machacarlas así?

Pues la respuesta es bien sencilla. Porque no se saben utilizar. Poca gente sabe poner límites a lo que debe y no debe escribir… ¡Que noooo! Que es coña. La cosa es más compleja. Cada persona es un mundo, y cada mundo tiene sus reglas. Para algunos su privacidad vale mucho, y para otros, nada. Pero lo que está claro es que cada uno es quien debe poner sus reglas, y no puede nunca venir un señor a decir a alguien lo que debe y no debe poner, y como debe o no debe comportarse. Y esto no lo digo por la parida que he leído esta mañana, sino por lo que llevo, para mi tristeza, leyendo, y cada vez más, en las redes sociales. Gente que tiene que cerrar las cuentas porque “Buruaguines” (jijijiji… me ha molado el nombre, lo voy a patentar), se creen con el derecho de decirle a la gente lo que debe o no debe hacer e intentan imponer sus cánones, pese a que estos sean una puta mierda. Ahí entra la autoestima y la valía de cada uno para contrarrestar al troll. Unos lo tienen fácil y le pegan rápido la patada, pero a otros, como por desgracia he visto, les pesa más, y acaban llevando a cabo un suicidio virtual. ¡Qué movida!, ¿verdad?... pues es lo que hay. Y este mundo virtual está en pañales.

A mi me parece algo apasionante y divertido, pero como en la vida ¿real?, debes saber elegir a la gente con la que te relacionas. Y pongo real entre interrogantes porque a veces me pregunto ¿Qué es más real, una persona tímida con la que te tomas un café en un bar y no para de mirarse las puntas de los zapatos, o una persona tímida que se desinhibe y transmite todo lo que piensa y sus sentimientos a través del teclado de su ordenador?

Yo lo tengo claro.

Pero bueno, al fin y al cabo es tan solo mi opinión, tan válida y tan criticable como la de Ernesto Sáenz de Buruaga, pero mucho menos pretenciosa y consciente que, como dijo una vez Joaquín Sabina, es igual que el agujero del culo. Cada una tiene el suyo, y a ninguno le suele gustar el de los demás.

Besos, grumitos.

lunes, 30 de diciembre de 2013

Empanadillas al horno.

          Puede parecer una tontería, pero para mi, este ha sido el descubrimiento del año, pues se trata de una forma ligera y deliciosa de preparar un manjar como son las clasicas empanadillas de toda la vida., pues al prepararlas en el horno, no es necesario utilizar nada de aceite.


Ingredientes

Un paquete de obleas "La Cocinera". (Suelen ser de 16 unidades).
Dos huevos cocidos.
Una lata de atún.
Tomate frito.

Preparación

          En un bol mezclar bien el huevo picado, el atún y el tomate. (Se pueden añadir otros ingredientes, como maiz, pimientos, aceitunas picadas, o lo que se nos ocurra, pero yo soy un clasico y me gustan sencillitas).

          Se extienden las obleas, se va agregando una cucharadita de la mezcla en el centro de cada oblea, se doblan por la mitad, y se van sellando con la ayuda de un tenedor. (Existen en el mercado aparatos para sellar las empanadillas, pero a mi me gusta el estilo abuela).

          Se colocan las empanadillas sobre papel de hornear o sobre papel de aluminio en la bandeja del horno (personalmente me gusta más el papel de hornear, pues es más difícil que se peguen), y se introducen 15 minutos en el horno, previamente precalentado a 200º.

          Dejar que se enfríen y a comer.

          SUGERENCIA: Si se quieren doradas, "barnizarlas" con huevo batido o con un poquito de aceite.

          Otro relleno con el que salen muy ricas es con Bechamel con jamón york o pavo.

          Que aproveche!!!

domingo, 29 de diciembre de 2013

Vino Caliente.


Ingredientes

Una botella de vino tinto.
Una rama de canela.
4-5 clavos enteros.
La piel de un limón.
Jenjibre.
Dos cucharadas soperas de azúcar.


Preparación:

          Poner en un cazo el azúcar y empaparlo bien con el vino. Calentar a fuego lento hasta que se haya disuelto completamente removiendo bien para evitar que el azucar se nos queme.


          Añadir el clavo, la canela, el jengibre, la piel de limón y el resto del vino.
Cocer a fuego muy lento removiendo de vez en cuando sin que llegue a hervir.

          Servir bien caliente. Se puede acompañar con pastas, frutos secos o dulces navideños.


          Importante: El jengibre es bastante fuerte, por lo que la  cantidad va al gusto del consumidor. En mi caso he añadido un par de gominolas de Genjibre de las que venden en el Lidl.


          Sugerencia: Si hay niños o si no se quiere beber alcohol, se puede sustituir el vino por mosto rojo, eliminando el azúcar. 

Sigo con vida.

Hola a todos.

En los últimos meses, este blog ha sufrido un notorio parón debido a mi "cambio". Hasta el mes de Julio me vi obligado a aparcarlo para preparar una oposición, de la cual conseguí salir victorioso. (En mi caso, aquello de "A la tercera va la vencida", fue verdad).
Luego llegaron los miedos, las dudas, la alegría, la alteración... una avalancha de sensaciones que me impidieron centrarme durante las semanas previas al comienzo del curso, y desde entonces, cualquier esbozo de idea para escribir, cualquier intento de cocinar algo nuevo para colgar la receta después, o cualquier paranoia, quedaba siempre en agua de borrajas.

Llevo ya más de tres meses de intenso curso, con momentos muy buenos, momentos no tan buenos, y momentos a secas, y no han sido pocas las ocasiones en las que he tenido ganas de escribir, pero por desgracia, no disponía de los medios adecuados. Por suerte, tenía el Twitter como válvula de escape, para desahogarme y escribir algo, aunque fuesen tonterías, unas veces más acertadas que otras, unas veces graciosas, y otras veces vergüenzajenescas.

Todo esto viene para transmitiros un último mensaje, ahora que 2013 se acaba.

Gracias.

Si. Gracias a los que estáis o habéis estado ahí, leyendo este pequeño blog donde he ido colgando mis tontás, mis relatillos o mis recetas, y gracias a los que leéis a @Agente_smint en Twitter, gracias por los momentos en los que me habéis arrancado una sonrisa, o gracias por haber sonreído en alguna ocasión con algo que haya dicho. Tal y como están las cosas, creo que sonreír es muy importante, de las cosas más importantes que hay, porque mientras existan unos labios que dibujen una sonrisa, seguirá existiendo la esperanza.

Bueno, no quiero ponerme melancólico ni melodramático, y ya paro. Lo dicho, gracias y os deseo de todo corazón que 2014 sea mejor que 2013. (Yo me quejo mucho, porque soy consciente de la situación por la que estamos pasando, y que me ha salpicado muy de cerca, pero he de reconocer que para mi, a título individual, 2013 ha sido un año espectacular en cuanto a mi situación personal y laboral).

Un beso para tod@s.

lunes, 29 de abril de 2013

American Cookies.

A few weeks ago, in a cold and dark classroom, a sweet voice pronounced "Cookies" and that word shone in my head like a burning star , and my new recipe began...

Y como yo siempre cumplo mi palabra, y lo prometido es deuda, al final las galletas llegaron, y aquí está la receta:

Ingredientes: (20-24 galletas).

  • 140 gramos de mantequilla al punto de pomada.
  • 230 gramos de azúcar moreno
  • Un huevo tamaño XL
  • Una cucharada de extracto de vainilla.
  • 240 gramos de harina de trigo.
  • ½ Cucharadita de bicarbonato.
  • Medio sobre de levadura química.
  • ¾ de cucharadita de sal marina.
  • 280 gramos de chocolate de cobertura troceado. (Yo utilicé dos tercios de paquete de Semi-Sweet Morsels de 340 gr de la marca Nestlé, traídos directamente de USA por cortesía de Meghan, my English teacher from New York).

Preparación:

(IMPORTANTE:La masa hay que hacerla con una antelación de 24-36 horas). 

-En un bowl, se mezcla la mantequilla en punto de pomada con el azúcar moreno, trabajando bien con los dedos hasta que alcance una textura esponjosa. Si, esponjosa. Parece mentira, pero llega un momento en el que pareces estar tocando una nube. Ese es el punto en el que sabrás que está lista.

-A continuación añadimos el huevo y la vainilla, previamente batidos, y mezclamos hasta que se homogenice bien.

-Tamizamos, todo junto, la harina, el bicarbonato sódico, la levadura y la sal y lo vamos añadiendo a la mezcla sin dejar de mezclarlo.


-Añadimos el chocolate y lo mezclamos bien hasta que el chocolate quede repartido de forma homogénea. Recomiendo apartar unos cuantos trocitos para el momento del horneado.

-Envolvemos la masa en papel de film y lo dejamos en la nevera entre 24 y 36 horas.

-Al día siguiente, sacamos la masa de la nevera y dejamos reposar entre 45 minutos y una hora.

-Vamos cogiendo trocitos y haciendo bolas del tamaño de una pelota de ping-pong.



-Colocamos todas las bolas en un plato, las tapamos con papel de film, y las metemos de nuevo en la nevera durante una hora.

-Cuando queden 15 minutos para sacar la masa de la nevera, encendemos el horno y lo dejamos precalentar a 175º C (375ºF for Fahrenheit users XD).

-Colocamos las bolitas en una bandeja de horno con papel vegetal. Se supone que las galletas toman la forma ellas solas, pero yo hice la prueba y quedan muy feas, por lo que recomiendo aplastar las galletas con las palmas de las manos para “ayudar”. Metemos la bandeja en el horno y las dejamos durante 15-18 minutos, o hasta que se doren a nuestro gusto.



-Dejamos que se enfríen y a comer.

NOTA: Se puede añadir 100 gr. de nueces en trocitos muy pequeños junto con el chocolate, y quedan deliciosas, pero ojo con las alergias a los frutos secos.




miércoles, 24 de abril de 2013

La Fauna del Cercanías. (Primera Parte: Viajeros).


Desde hace años llevo utilizando la red de Cercanías par desplazarme. Es más económico que moverse en coche, contamina menos y puedes hacer muchas cosas mientras viajas. Una de las cosas que puedes hacer es observar a la gente que te rodea.

Fruto de años de Observación, he decidido hacer un resumen con las especies mas características que he ido viendo a lo largo de mis periplos por este medio de transporte.He decidido dividir la Fauna del Cercanías en dos grandes Reinos: Los Viajeros y los Trabajadores. (Si, lo sé, en las papeleras hay varios reinos paralelos, pero no les he dedicado el tiempo que merecen).

En la entrada de hoy os dejo con los Viajeros más característicos. Espero no tardar mucho en confeccionar un lista del otro grupo. Os ruego paciencia.

Fauna del Cercanías: Los Viajeros.



El Pedorro: Se trata de una especie muy común en nuestra red de Cercanías. Aparentemente podría pasar por cualquier otro viajero, pero tiene una peculiar característica que lo hace diferente a los demás: su capacidad casi ilimitada de emitir metano. Hay varios estudios que sitúan a esta especie como la tercera causa del calentamiento global. Otros estudios indican que su olor puede provocar nauseas e incluso pérdidas momentáneas del conocimiento. Es fácil determinar si en un tren viaja tan singular personaje, pues nada más entrar, sus peculiares emanaciones te dan la bienvenida en forma de martilleo en la pituitaria.

Las Cotorras: Como su nombre indica, esta especie suele viajar en grupos de dos o más ejemplares. Su peculiaridad es una infinita capacidad pulmonar, la cual les permite hablar sin necesidad de respirar durante varios minutos. (Hay documentados casos en los que uno de estos ejemplares habló durante media hora sin parar hasta caer inconsciente). Es importante no confundir con el Campechano (ver más adelante). Las cotorras pueden hablar de casi cualquier cosa, pero los temas más comunes son los programas de Telecinco, más concretamente Sálvame, pero es muy probable que empiecen con un tema y en esa misma espiración  traten temas tan variopintos como el Big Bang o  la teoría de la relatividad, pero lo normal es que solamente hablen de cotilleos o de la vida de sus hijos. Tienen una voz característica varias octavas superior a la media y su nivel de decibelios, que roza los límites permitidos por la legislación vigente, puede ser perjudicial y muy molesto.

El Campechano: Los Cercaniógrafos no se ponen de acuerdo sobre el origen de esta especie. Unas teorías afirman que se trata de ejemplares de Cotorras que abandonan el grupo para emprender los viajes en solitario, y otros que son otro tipo de viajeros, que han evolucionado hasta convertirse en lo que son. Se trata de especímenes que llegan al tren y se sientan junto a otros viajeros para empezar a hablar con un tono y un timbre que, a medida que el monólogo va avanzando, se asemeja más al de las cotorras. Los temas de conversación suelen girar en torno a su persona, y van desde las peripecias de su juventud, hasta lo mal que están las cosas. Si un campechano se sienta junto a otro, se convierten, en pocos días, en Cotorras. Suelen ser de edad más avanzada que las cotorras. No confundir con El Colgao.

El friolero: Se trata de una especie que resiste muy bien las extremas subidas de temperatura del tren. Es capaz de permanecer inmutable ante las elevadas temperaturas que pueden alcanzar las zonas junto a la calefacción. Es más, incluso parecen tener frio. Son muy fáciles de reconocer, pues suelen vestir abrigo, guantes, bufanda, e incluso se han llegado a documentar casos en los que iban tapados con una manta de franela. No es molesto pero su sola visión puede producir agobio.

El Colgao: Se trata de viajeros cuyo pasado, presente y futuro está marcado por problemas mentales severos, producidos en la mayoría de los casos, por un consumo excesivo de estupefacientes o por escuchar discos de Georgi Dan. Su principal característica es que inician un acercamiento a otros viajeros similar al acercamiento que realiza del Campechano, pero la característica distintiva es el amplio espectro de los temas de conversación que pueden abarcar, y que van desde que se sienten objetivo de una conspiración de la CIA, hasta que son enviados de Dios en la tierra, pasando por un empeño obsesivo para convencerte de que no te drogues. Suelen ser viajeros fugaces que pueden cruzar su camino con otros viajeros una única vez en años. Suelen despedirse de su acompañante con un "¿No tendrás un cigarro?”, un “¿Me dejas dos Euros para el metro?” aunque estés en Guadalajara, o un “Dame dos besos”.

El abducido: Se trata de viajeros que no hacen nada más que mirar al infinito sin moverse. Permanecen quietos en todo momento y no hablan, no pestañean y ni siquiera parecen respirar. Hay casos documentados de viajeros de esta especie que han permanecido varios días en trance. No molestan pero suelen preocupar al testo de viajeros. Posiblemente estamos presenciando una diversificación de esta especie en dos subespecies, la que queda abducida delante del eBook o Tableta, y los que quedan abducidos ante los Smartphones, pero estos últimos han cambiado el estatismo anterior por unas conductas de lo más variopintas, que pueden consistir en risas, carcajadas, llantos, enfados o incluso tics nerviosos.

El Inseguro: Suele tratarse de individuos de edad avanzada. Su principal característica es que nada más entrar al tren preguntan "¿Este es el tren que va a...?", repitiendo la misma pregunta durante el resto del trayecto, intercalando de vez en cuando la pregunta "¿Entonces me tengo que bajar dentro de x estaciones?". Suelen mostrarse bastante nerviosos e inquietos durante todo el viaje, y al final acaban pegados a las puertas de salida para evitar quedarse en el tren. Viajan solos o en compañía de otros inseguros que permanecen en estado casi abducido durante todo el trayecto, o lo que es peor, haciéndole las preguntas a su propio acompañante, agravando el estado de nerviosismo de ambos.

El Melómano: Se trata de una especie invasora que llegó hace poco a nuestras vías. Se caracteriza por el uso de la música de forma abusiva para marcar su territorio. Suele servirse de su teléfono móvil para ejecutar sus acciones. Existen varias subespecies, pero la más molesta es la del Reaggeton. Se caracteriza por adoptar una postura chulesca ocupando varios asientos y por hacer caso omiso al resto de pasajeros que le recriminan su actitud. Su conducta se agrava cuando se une a otros individuos de su misma especie y compiten para ver cual hace más ruido. Los estudios más avanzados indican que toda esa parafernalia forma parte de un ritual de apareamiento que se escapa a nuestro raciocinio. La OMS advierte del riesgo que correrían los viajeros del Cercanías si un Melómano obtiene canciones de Pitingo.

El Sobón: se trata de uno de los individuos más molestos del Cercanías, porque tiene por costumbre la técnica denominada “restregar cebolleta”. Aprovecha las aglomeraciones de gente para dar rienda suelta a su molesta parafilia que consiste en roces, pellizcos y tocamientos a personas. Les da igual las características de la víctima, e incluso se han documentado casos en los que el sobón estaba restregando cebolleta con un extintor.

El Dormilón: Son una de las especies más sorprendentes y dignas de admiración que existen en el Cercanías. Se trata de individuos que han sufrido un asombroso proceso de selección natural que les ha hecho adaptarse al medio de tal forma que son capaces de quedarse dormidos a los pocos segundos de entrar en el tren, y de despertar justo al llegar a su destino. No confundir con El Borrachín.

El Borrachín: Se trata de una especie que ha desarrollado un mimetismo asombroso que les hace ser prácticamente indistinguibles a simple vista de El Dormilón, pues únicamente se diferencian del mismo en que, las pocas veces que se ha visto a un borrachín despierto, se tambaleaba, desprendía halitosis de vino peleón y solía hablar lenguas muertas. Como es muy difícil verlos despiertos, conviene fijarse en la ropa, pues suelen presentar lamparones de vino y suele haber alguna lata de cerveza vacía junto a sus pies.

(continuará...o eso espero).

martes, 23 de abril de 2013

Cómo sobrevivir a un ataque Zombie en el Cercanías.


Dado que esta mañana he tenido un desagradable incidente con un ser que distaba mucho de parecerse a un ser humano, he decidido mostrar a los pocos seguidores de este blog los secretos que han hecho de mi un superviviente de los innumerables ataques zombies que he sufrido en el Cercanías.

Normalmente, este tipo de ataques suelen producirse en las líneas mas recónditas, aquellas que se dirigen  a las zonas rurales mas apartadas de la civilización. Si, estoy hablando  de la línea C-3 del Cercanías de Madrid.



Cómo sobrevivir a un ataque Zombie en el Cercanías.

1.- Si ves que hay zombies en el tren al que vas a subir,no subas.

2.- Si ves que se sube algún zombie en el tren donde estás,bájate.

3.-Si no puedes cumplir las reglas 1 y 2, puedes darte por jodido. Pero pasa al Anexo.

Anexo I: Defiéndete.

Si pese a los consejos, has sido rodeado por los zombies, no desesperes, aún puedes vivir.

a)Busca algún objeto contundente en el vagón. (No valen las pegatinas que hay en la pared, recuerda, esto es Cómo sobrevivir a un ataque Zombie en el Cercanías, no Cómo hacer un escrache a un ataque zombie. Con ese objeto contundente defiéndete.

b) Si los únicos objetos contundentes que tienes a mano son los apuntes que llevas en la mochila, estas mas jodido jodido que el final de Verano Azul, a no ser que tengas a Nena Daconte en tu movil. Siempre puedes poner una canción a ver que pasa.

c) Si ves que ni Nena Daconte funciona, intenta saltar del tren en marcha, pero aviso: suele doler.

d) No desesperes, puedes buscar a algún vigilante de seguridad armado entre los zombies, o a algún leñador. Con un poco de suerte conseguirás un revolver o una motosierra que muy posiblemente no sepas usar, pero estéticamente queda guay, sobre todo si te haces fotos y las subes al Istagram. Como verás, lo mas fácil es que al final te acaben mordiendote o algo, por lo que lo mas inteligente es prevenir estas situaciones siguiendo los consejos que aparecen en el Anexo 2.

Anexo 2: Cosas que llevar en la mochila para prevenir un ataque zombie en el Cercanías.

Si no puedes evitar viajar en el cercanías, deberías hacer como yo, ir siempre con una mochila, cuyo contenido mínimo debe ser el que a continuación se relaciona:

1.-Un arma contundente, a ser posible un arma larga, automática y con silenciador. Apúntate a un curso para aprender a usarla. Es importante para que no mates a los supervivientes por error.

2.- Munición de sobra para el arma. (A criterio del portador, pero mínimo 1000 balas).

3.-Un Disco de Nena Daconte. Nunca se sabe los daños que puede causarles a esos seres.

4.- Agua. No sabemos los días que puede durar el asedio al cercanías, por lo que es importante llevar agua para un par de semanas. (Unos 30 litros de agua potable como mínimo, pero si es mas, mejor). A parte de eso, sería bueno llevar una pequeña planta reciclarora  de agua para que podamos reciclar nuestras aguas menores para uso sanitario.

5.-Un libro de Sudokus para matar el aburrimiento. Las noches en las invasiones Zombies son muy largas.

6.- Mudas de ropa limpia. Siempre acaba uno con mucha mugre cuando pasa algo así. Hay que ir curiosos. Mínimo 14 mudas de ropa interior.

7.-Un generador de electricidad o placas fotovoltaicas para cargar el teléfono. (Las linterna suele ir en el móvil, pero si tienes móvil de pobres, es conveniente llevar una linterna y pilas de sobra para dos semanas).

8.- Barritas energéticas para coger fuerzas.

9.-Algo para picar, tipo Chips Ahoy!, Kit-Katt, Lacasitos o similares. (No recomiendo pipas ni nada salado, porque eso da sed y tendrás que beber mas agua).

10.-Neceser con pasta de dientes y colutorio. No podemos descuidar la higiene dental, que luego el dentista se cabrea y con razón. Luego no valen excusas. En el Neceser, no estaría mal añadir un cortauñas, y un par de paquetes de toallitas tamaño familiar para la higiene personal. No os vayáis a poner la muda limpia sobre la mugre, que eso es de marranos.

11.-Un traje de Neopreno gordo por si hay que salir corriendo entre los zombies. Los del Decathlon no sirven, porque son muy finos. Es mejor ir a tiendas especializadas.

12.-Si la mochila es grande, sería conveniente meter, por razones obvias, ocho rollos de papel higiénico. Si es pequeña, con siete rollos nos apañamos.

13.- Una cuerda de al menos diez metros. La verdad es que no se para que, pero en la mayoría de juegos de Rol, la cuerda siempre tiene alguna utilidad, por lo que nunca está de mas.

14.- Un botiquín de primeros auxilios que contenga como mínimo, agua oxigenada, alcohol, yodo, antiinflamatorios  antibióticos de amplio espectro, vendas, gasas, algodón, un tensiómetro, fortasec, suero oral, Dormidina y Vikcs Vaporub. (A parte, claro está, de las medicinas que se utilicen normalmente si se tiene algún tipo de patología crónica).

Espero que esta humilde guía os sirva de ayuda. Un saludo.

lunes, 22 de abril de 2013

La ley de Smint. Sobre el Cercanías.

Hace ya mas de 15 años que mis padres me regalaron "La ley de Murphy", de Edward A. Murphy Jr., pero ha sido hace mucho menos, concretamente esta mañana, cuando una inspiración divina (yo lo llamo aburrimiento), me ha iluminado durante mi recorrido matutino por el Cercanías.




Fruto de esa iluminación divina, mezclada con los efluvios que desprendía uno de los pasajeros que debía creer que estaría solo en el vagón, durante todo el trayecto, tuit a tuit he ido "pariendo" este compendio de normas básicas que todo viajero en el cercanías debería conocer.


De momento únicamente son doce, pero se irán ampliando a medida que la droga el aburrimiento vaya dando sus frutos. Que lo disfrutéis.







1.- Si entra y no deja salir, el vagón reventará.



2.- Si se dispone a soltar una ventosidad, asegúrese de que NO va a ser sonoro o que hay suficiente gente como para culpar a otro.

          Corolario de la regla 2: Si está solo, no se confíe. En cualquier momento puede dejar de estarlo. El olor no se va.

3.-Recuerde que hay gente que quiere dormir. NO GRITE.

          Aplicación conjunta de las reglas 2 y 3: Si va a culpar de un cuesco a alguien que duerme, asegúrese que está dormido de verdad.

                Ampliación de la aplicación conjunta de las reglas 2 y 3: Si se vas a tirar un pedo junto a alguien que duerme, asegúrese de que lo está.

4.-Si no para de mirar fijamente a alguien y este le mira a usted, no tiene porque haberse enamorado, posiblemente se sienta incómodo.

5.- Si alguien le mira fijamente, puede haberse enamorado de usted o ser un psicópata. PRECAUCIÓN.

          Aplicación conjunta de las reglas 4 y 5: Si mira a alguien y esté también le mira a usted fijamente, posiblemente esté tan aburrido como usted. No hay más.

6.- Si las puertas del tren se pueden cerrar delante de sus narices tras pegarte un buen sprint, se cerrarán.

          Corolario de la Regla 6: Si no corre, es muy posible que tren se quede parado hasta que suba.

                Aplicación de la regla 6 al Corolario de la Regla 6: Si en el último segundo decide correr, las puertas se cerrarán.

7.- Todo el que pueda oler mal, olerá mal.

          Corolario de la regla 7: El guarrete siempre huele por el lado del sobaquillo.

8.-: El tren nunca está demasiado lleno. Siempre puede estarlo más.

          Conjugación conjunta de las reglas 8, 3 y 5: Si mira a alguien que le mira con cara de dolor y el tren está lleno, posiblemente le están pisando.

9.- Si se duerme, es muy posible que despierte justo cuando el tren se está marchando su estación de destino.

10.- Si fuera del tren tiene frío, dentro hará mas frío y si tiene calor, dentro hará mucho mas calor.

          Corolario de la regla 10: No importa la ropa que se quite cuando hace calor. Seguirá teniéndolo.

11.- Si ve un Zombie, posiblemente no lo sea. Piense bien antes de disparar. Mire la hora por ejemplo.

          Corolario de la regla 11: Si el Zombi le muerde, despierte, o se cumplirá la regla 9.

12.-: Cuando vaya a escribir el mejor tuit o esté a punto de resolver un Sudoku, el tren llegará a su destino y no podrá acabarlo.

          Corolario de la regla 12: Una vez salga del tren, no se acordará de lo que ibas a escribir.

                Corolario del corolario de la regla 12: Si decide terminar de escribir el tuit o de resolver el Sudoku, las puertas del tren se cerrarán inexcusablemente antes de que pueda salir del vagón.