miércoles, 24 de abril de 2013

La Fauna del Cercanías. (Primera Parte: Viajeros).


Desde hace años llevo utilizando la red de Cercanías par desplazarme. Es más económico que moverse en coche, contamina menos y puedes hacer muchas cosas mientras viajas. Una de las cosas que puedes hacer es observar a la gente que te rodea.

Fruto de años de Observación, he decidido hacer un resumen con las especies mas características que he ido viendo a lo largo de mis periplos por este medio de transporte.He decidido dividir la Fauna del Cercanías en dos grandes Reinos: Los Viajeros y los Trabajadores. (Si, lo sé, en las papeleras hay varios reinos paralelos, pero no les he dedicado el tiempo que merecen).

En la entrada de hoy os dejo con los Viajeros más característicos. Espero no tardar mucho en confeccionar un lista del otro grupo. Os ruego paciencia.

Fauna del Cercanías: Los Viajeros.



El Pedorro: Se trata de una especie muy común en nuestra red de Cercanías. Aparentemente podría pasar por cualquier otro viajero, pero tiene una peculiar característica que lo hace diferente a los demás: su capacidad casi ilimitada de emitir metano. Hay varios estudios que sitúan a esta especie como la tercera causa del calentamiento global. Otros estudios indican que su olor puede provocar nauseas e incluso pérdidas momentáneas del conocimiento. Es fácil determinar si en un tren viaja tan singular personaje, pues nada más entrar, sus peculiares emanaciones te dan la bienvenida en forma de martilleo en la pituitaria.

Las Cotorras: Como su nombre indica, esta especie suele viajar en grupos de dos o más ejemplares. Su peculiaridad es una infinita capacidad pulmonar, la cual les permite hablar sin necesidad de respirar durante varios minutos. (Hay documentados casos en los que uno de estos ejemplares habló durante media hora sin parar hasta caer inconsciente). Es importante no confundir con el Campechano (ver más adelante). Las cotorras pueden hablar de casi cualquier cosa, pero los temas más comunes son los programas de Telecinco, más concretamente Sálvame, pero es muy probable que empiecen con un tema y en esa misma espiración  traten temas tan variopintos como el Big Bang o  la teoría de la relatividad, pero lo normal es que solamente hablen de cotilleos o de la vida de sus hijos. Tienen una voz característica varias octavas superior a la media y su nivel de decibelios, que roza los límites permitidos por la legislación vigente, puede ser perjudicial y muy molesto.

El Campechano: Los Cercaniógrafos no se ponen de acuerdo sobre el origen de esta especie. Unas teorías afirman que se trata de ejemplares de Cotorras que abandonan el grupo para emprender los viajes en solitario, y otros que son otro tipo de viajeros, que han evolucionado hasta convertirse en lo que son. Se trata de especímenes que llegan al tren y se sientan junto a otros viajeros para empezar a hablar con un tono y un timbre que, a medida que el monólogo va avanzando, se asemeja más al de las cotorras. Los temas de conversación suelen girar en torno a su persona, y van desde las peripecias de su juventud, hasta lo mal que están las cosas. Si un campechano se sienta junto a otro, se convierten, en pocos días, en Cotorras. Suelen ser de edad más avanzada que las cotorras. No confundir con El Colgao.

El friolero: Se trata de una especie que resiste muy bien las extremas subidas de temperatura del tren. Es capaz de permanecer inmutable ante las elevadas temperaturas que pueden alcanzar las zonas junto a la calefacción. Es más, incluso parecen tener frio. Son muy fáciles de reconocer, pues suelen vestir abrigo, guantes, bufanda, e incluso se han llegado a documentar casos en los que iban tapados con una manta de franela. No es molesto pero su sola visión puede producir agobio.

El Colgao: Se trata de viajeros cuyo pasado, presente y futuro está marcado por problemas mentales severos, producidos en la mayoría de los casos, por un consumo excesivo de estupefacientes o por escuchar discos de Georgi Dan. Su principal característica es que inician un acercamiento a otros viajeros similar al acercamiento que realiza del Campechano, pero la característica distintiva es el amplio espectro de los temas de conversación que pueden abarcar, y que van desde que se sienten objetivo de una conspiración de la CIA, hasta que son enviados de Dios en la tierra, pasando por un empeño obsesivo para convencerte de que no te drogues. Suelen ser viajeros fugaces que pueden cruzar su camino con otros viajeros una única vez en años. Suelen despedirse de su acompañante con un "¿No tendrás un cigarro?”, un “¿Me dejas dos Euros para el metro?” aunque estés en Guadalajara, o un “Dame dos besos”.

El abducido: Se trata de viajeros que no hacen nada más que mirar al infinito sin moverse. Permanecen quietos en todo momento y no hablan, no pestañean y ni siquiera parecen respirar. Hay casos documentados de viajeros de esta especie que han permanecido varios días en trance. No molestan pero suelen preocupar al testo de viajeros. Posiblemente estamos presenciando una diversificación de esta especie en dos subespecies, la que queda abducida delante del eBook o Tableta, y los que quedan abducidos ante los Smartphones, pero estos últimos han cambiado el estatismo anterior por unas conductas de lo más variopintas, que pueden consistir en risas, carcajadas, llantos, enfados o incluso tics nerviosos.

El Inseguro: Suele tratarse de individuos de edad avanzada. Su principal característica es que nada más entrar al tren preguntan "¿Este es el tren que va a...?", repitiendo la misma pregunta durante el resto del trayecto, intercalando de vez en cuando la pregunta "¿Entonces me tengo que bajar dentro de x estaciones?". Suelen mostrarse bastante nerviosos e inquietos durante todo el viaje, y al final acaban pegados a las puertas de salida para evitar quedarse en el tren. Viajan solos o en compañía de otros inseguros que permanecen en estado casi abducido durante todo el trayecto, o lo que es peor, haciéndole las preguntas a su propio acompañante, agravando el estado de nerviosismo de ambos.

El Melómano: Se trata de una especie invasora que llegó hace poco a nuestras vías. Se caracteriza por el uso de la música de forma abusiva para marcar su territorio. Suele servirse de su teléfono móvil para ejecutar sus acciones. Existen varias subespecies, pero la más molesta es la del Reaggeton. Se caracteriza por adoptar una postura chulesca ocupando varios asientos y por hacer caso omiso al resto de pasajeros que le recriminan su actitud. Su conducta se agrava cuando se une a otros individuos de su misma especie y compiten para ver cual hace más ruido. Los estudios más avanzados indican que toda esa parafernalia forma parte de un ritual de apareamiento que se escapa a nuestro raciocinio. La OMS advierte del riesgo que correrían los viajeros del Cercanías si un Melómano obtiene canciones de Pitingo.

El Sobón: se trata de uno de los individuos más molestos del Cercanías, porque tiene por costumbre la técnica denominada “restregar cebolleta”. Aprovecha las aglomeraciones de gente para dar rienda suelta a su molesta parafilia que consiste en roces, pellizcos y tocamientos a personas. Les da igual las características de la víctima, e incluso se han documentado casos en los que el sobón estaba restregando cebolleta con un extintor.

El Dormilón: Son una de las especies más sorprendentes y dignas de admiración que existen en el Cercanías. Se trata de individuos que han sufrido un asombroso proceso de selección natural que les ha hecho adaptarse al medio de tal forma que son capaces de quedarse dormidos a los pocos segundos de entrar en el tren, y de despertar justo al llegar a su destino. No confundir con El Borrachín.

El Borrachín: Se trata de una especie que ha desarrollado un mimetismo asombroso que les hace ser prácticamente indistinguibles a simple vista de El Dormilón, pues únicamente se diferencian del mismo en que, las pocas veces que se ha visto a un borrachín despierto, se tambaleaba, desprendía halitosis de vino peleón y solía hablar lenguas muertas. Como es muy difícil verlos despiertos, conviene fijarse en la ropa, pues suelen presentar lamparones de vino y suele haber alguna lata de cerveza vacía junto a sus pies.

(continuará...o eso espero).

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