McDonalds vs Burguer King, Coca-Cola vs Pepsi, Control vs Durex, Adidas vs Nike... todo en la vida se resume a una pugna de dos, en la que en ocasiones entran a jugar pequeños actores secundarios, como el Pinky burber, Tab, los condones del Lidl o Joma.
Pues bien, en el mundo del Comic las dos grandes casas de apuestas, los titanes o como queráis llamarlos, de siempre han sido Marvel y DC.
Bajo mi punto de vista, no son comparables, porque el primero busca el entretenimiento fácil, el guiño continuo con el espectador y recurre al chiste apresurado y absurdo demostrándolo con películas mucho menos "maduras" que el segundo, como por ejemplo Ant Man, la película que pasaré a comentar después de esta introducción.
Sin embargo, el universo DC intenta darle una vuelta de tuerca más a sus películas, sin recurrir continuamente a chascarrillos o chistes fáciles, ofreciendo un producto totalmente diferente al de Marvel, con unos personajes más oscuros, mucho más reflexivos y maduros, ofreciendo unas películas bastante más profundas, cosa que no siempre gusta.
Podríamos decir que Marvel es DC lo que Disney a Estudio Ghibli.
Al igual que me encanta Estudio Ghibli, no es menos cierto que las películas de Disney también me gustan mucho, pero cuando elijo una u otra, se muy bien lo que busco, y que es lo que quiero ver en cada momento.
Pues bien, con las películas de Marvel y DC, me pasa exactamente lo mismo, voy con mentalidades distintas a ver una u otra. Marvel es para disfrutar con unas palomitas y una cocacola XXL, y DC es para disfrutarla con una buena cerveza y una ración de Croquetas.
Pues bien, ya que os he puesto un poco en antecedentes, vamos al tema del título del post, es decir, a comentar la última película de superhéroes que he visto, que no es otra que Ant-man.
Con un amplio catálogo de comedias románticas a sus espaldas, Peyton Reed dirige la enésima adaptación de un personaje de Marvel al mundo del cine.
Esta vez le toca el turno a Ant Man, interpretado por Paul Rudd, con varias comedias románticas y de humor adolescente también a sus espaldas.
Con estos dos ingredientes no me esperaba nada bueno, de ahí que no haya visto esta película hasta ahora, si bien Michael Douglas, posiblemente interpretando uno de sus últimos papeles, y la guapísima Evangeline Lilly, si que llamaban bastante mi atención.
Pues bien, el sábado cedí, y vi Ant-man.
Soy un analfabeto en esto del cine, y lo de justificar un bodrio como este con argumentos vacíos como "sin pretensiones", "cumple con su cometido que es entretener", etcétera, no me valen, porque para eso está Mediaset, que te lobotomiza en menos tiempo, y es gratis.
Se trata de una película que hace aguas por todas partes, con chistes absurdos y en la que los personajes no acaban de encajar. (Ni siquiera Michael Douglas parece encontrar su lugar).
Todo se ve forzado y muy sobreactuado, sobre todo Corey Stoll, el malo malísimo, que le ha quitado el cetro de peor villano a Billy Zane por su papel de Caledon en Titanic.
Ni siquiera los efectos especiales se salvan, con un CGI cantoso que alcanza su cúspide de la vergüenza ajena en la escena final, con la hormiga-perro.
Lo único que te hace prestarle atención a la película es ver el cameo de Stan Lee, y una vez que sale, prestarle atención al reloj,
Huid de ella, insensatos.
Lo mejor: Que dura poco.
Lo peor: Que se hace eterna.
Nota: 4,9. (Si, lo se, merece mucho menos, pero para mi una película que suspende suspende igual con un 0 que con un 4,9, y como es mala hasta decir basta, le doy un 4,9 para que le duela más).


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