martes, 29 de marzo de 2016
Un Superman sin superpoderes.
Ayer, durante la proyección de la película 'Batman vs Superman: El amanecer de la justicia', hubo una escena que me hizo reflexionar bastante, hasta tal punto que estuve un rato sin prestarle atención a la película, pues estaba absorto con mis pensamientos.
Se trata de la escena en la que se van sucediendo hechos heróicos en los que Supermán iba ayudando a los habitantes de la tierra en una serie de catástrofes, algunas naturales, otras simples accidentes.
Y fue en ese momento cuando me vino a la cabeza mi padre.
Por si no os lo había comentado nunca, técnicamente mi padre es un Superhéroe, aunque sin superpoderes, pues mi padre es Guardia Civil.
Este año lo deja, tras más de 40 años dándolo todo, y cuando digo todo, se muy bien de lo que hablo, pues si algo he aprendido en mis 36 años de vida es que para ser Guardia Civil hay hay que sacrificarse, y mucho, y más si, como él, se es padre de dos hijos, si bien, como buen Superhéroe, necesita un compañero de fatigas, un hombro sobre el que apoyarse cuando las fuerzas flaquean, y que siempre esté a su lado. Mi madre.
A medida que iba avanzando la película e iba viendo como iba apareciendo gente contraria a Supermán, por el mero hecho de tener superpoderes y ser diferente a los demás, el paralelismo entre lo que iba produciéndose ante mis ojos y lo que llevo viendo desde que tengo uso de razón, se iba acrecentando, pues en no pocas ocasiones he tenido que escuchar comentarios muy dolorosos sobre el trabajo de mi padre.
Todo empezó una fría tarde de Febrero de 1980, el día que yo nací. Ese día, al igual que el día en el que nacería mi hermano, siete años después, mi padre estaba trabajando. En aquella época, no existían los permisos de paternidad, y algo tan normal como un permiso por lactancia, era inverosímil.
Pues bien, desde ese día hasta ahora, han cambiado muchas cosas, pero una de las pocas que ha permanecido inalterable desde entonces, ha sido mi padre y su trabajo, o más que su trabajo, sus hazañas.
Él no necesita llevar una capa roja y unos calzoncillos sobre unas mallas azules, para que, nada más verle, el afligido supiese que las cosas mejorarían, o para que la víctima comenzase a sentirse más tranquila.
Pero también representa el temor para los malhechores, y aunque jamás tuvo que levantarle la mano a ninguno de ellos, en cuanto él o alguno de sus compañeros aparecían en escena, pasaban del regocijo de sus fechorías, al temor.
Al igual que Superman, ha ayudado a gente perdida, ha rescatado de las llamas a imprudentes domingueros que, desoyendo las recomendaciones, han hecho su barbacoa en un pinar, ha evitado atracos y ha salvado vidas.
Por desgracia, también ha llegado demasiado tarde en muchas ocasiones, y ha mirado a la muerte a los ojos en más de una ocasión. Ha perdido a compañeros por el camino, pues, al contrario que Superman, estos superhéroes de andar por casa no tienen superpoderes.
El presupuesto de esta institución, en lugar de dotar a sus miembros con resistencia a las balas, capacidad de volar o telepatía, sólo es capaz de otorgar valores como el Honor, la Lealtad, la Disciplina, o el Sacrificio, valores que representa Superman, y que a muchos pueden sonarle a perogrullo, o a simples palabras que suenan bien, pero que están ahí, y que son muy difíciles de explicar para alguien ajeno a la causa.
Guardando las distancias, me sentí reconfortado y orgulloso de mi padre, y cuando vi a Superman claudicar bajo la influencia de la Kriptonita, no pude más que pensar "Menudo pringao".
Muchas gracias por todo, papá. Espero saber estar a la altura.
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Se lo que sientes, ya que yo también pase por eso, mi padre también fue un Superhéroe, de los que visten de verde, que son los mejores, un sueldo, cuatro bocas que alimentar, mil y una hazaña que contar, etc, hace un par de años que nos dejo y no pasa ni un día en el que no me acuerde de él, por fortuna a día de hoy sigo sus pasos, todo un honor y como recuerdo me quedo con ese día en el que se vistió de uniforme junto a mi para entregarme los despachos, aun recuerdo ese saludo entre lagrimas, se me ponen los pelos de punta aun.
ResponderEliminarSe lo que sientes, al igual que yo pensamos que Superman es un pringao, ni kriptonita ni kriptonito.
Un saludo fiera.